lunes, 10 de noviembre de 2008

Sorprendentes mis niñas

No sé si será amor de madre, o es que tengo unas niñas sorprendentes.
Todos los días las descubro, y las vuelvo a descubrir con aptitudes y maneras de actuar que pienso que no deberían de tener con lo chiquitinas que son.
La semana pasada hizo malisimo y el lunes le compré unas acuarelas a Aitana para entretenerla un ratito. El pincel que traían las acuarelas era tan malo, que al intentar quitar el agua de más que tenia me quedé con los pelos en una mano y con el palo en la otra. Inmediatamente me ofrecí a ir a comprar otros pinceles para que Aitana siguiera con su obra, y ella misma se apuntó a acompañarme para comprarlos.
Nos vestimos y cogimos el paraguas, dirigiéndonos al "chino" de la esquina donde yo había visto los pinceles. Entramos y pasamos por el pasillo de los juguetes para ir a la zona de material de escritura. Aitana, creo que solo se paró para ver otra caja de acuarelas, o por lo menos eso era lo que yo pensaba. Compramos los pinceles y nos fuimos para casa.
Pues bien, el domingo, íbamos en dirección al parque de Pryca, donde habíamos quedado con Tino y su madre, y al pasar cerca de la tienda del "chino", va y dice Aitana, huy, quiero comprar una cosa, un tiruriru, haciendo el gesto de soplar por una trompeta. Julián y yo, no sabiamos exactamente lo que quería, pero ella insistía con el gesto, así que entró con su padre en la tienda. En el pasillo de juguetes Julián le señaló una trompeta y ella dijo, no esa no, más adelante y se fue directamente donde había una trompeta roja. Lógicamente se la compramos, sorprendidos con el hecho de que recordara exactamente donde estaba la trompeta y más aún que no hubiera dicho nada de ella durante los siete días de la semana.
El sábado Claudia quiso probar las acuarelas de Aitana, y ni corta ni perezosa cogió un pincel, las acuarelas y una hoja y se puso a pintar. Yo sorprendida le enseñé como coger el pincel y ella como si lo hubiera hecho desde que nació mojaba el pincel en las acuarelas y pintaba sobre la el dibujo que tenia en la hoja para colorear.
Me han dejado alucinada las dos. Aitana por la manera de comportarse con su trompeta y Claudia por la capacidad de observación y aprendizaje de las cosas que hace su hermana.
¡Será amor de madre o tengo dos fenomenos de hijas!, el tiempo lo dirá, mientras tanto a mi se me cae la baba con ellas.

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