Cuando llegamos a la guarderia no se oia ningún ruido, era un remanso de paz. Parecia que habían encantado a los niños...no había ningún lloro.
A las cinco menos cuarto Aurora, la maestra de Aitana, nos abrió la puerta y.... sorpresa había un grupo de niños sentados en una zona de lectura, muy entretenidos con sus libros. Entramos y la peque ni se percató de ello. Estaba superintegrada en el grupo.
Cuando nos vió se levantó y vino hacia nosotros entusiasmada, invitandonos a conocer a sus nuevos amiguitos.
Buff, creo que los dos respiramos aliviados ¡¡le ha gustado!!
Empezó a contarnos todo lo que había echo, que había comido, jugado, dormido, llorado, había ido a ver una tortuga...en fin, se la veia ilusionadisima, y nosotros todavia más ilusionados que ella, al ver lo emocionada que estaba.
¡Con el miedo que teniamos!
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