En esta ocasión quisimos buscar un hotel que tuviera apartamentos en vez de habitaciones, ya que para ir con las dos niñas es mejor.


Buscando apartahoteles, nos dimos cuenta que estos son de inferior categoria que los hoteles y que las agencias de viaje son un poco reticentes a vendertelos.
Nosotros estabamos convencidos de lo que queriamos, así que no hicimos caso de las advertencias que nos hizo Hector desde su agencia de viajes y dimos luz verde a 10 días en este apartahotel.
Nos convenció, en primer lugar los horarios de avión que tuvimos, que fueron excelentes, salimos de Asturias a las 12:45 y el regreso de Lanzarote fué a las 18:45 horas, con lo que pudimos disfrutar de los dos días de estancia en la isla, que siempre es de agradecer y en segundo lugar el precio del hotel que era más o menos lo que teniamos pensado gastar.
Lo mejor que tiene el hotel es la situación. Es excelente para visitar la isla, y además está muy bien comunicado. Está situado en una calle principal, y un poco más arriba de la calle tienes una gasolinera.
No está situado en primera línea de playa (15 min andando) pero no nos importaba ya que alquilamos un coche (Autoreisen) los diez días de estancia en Lanzarote.
Llegamos en nuestro C3 al hotel sobre las tres y media. Según llegas ves un hotel grande, con muchos apartamentos y entramos en la recepción.
El trato del personal de recepción fué realmente exquisito, todo amabilidad. Nos confirmaron la situación del apartamento y nos indicaron que la cuna para Claudia estaba ya instalada en el salón, pero que nos asignaban un apartamento de dos habitaciones si nos parecia bien. Nosotros encantados, más espacio todavia del que habiamos pensado. Nos pusieron las pulseras del TI, y nos dirigimos al apartamento.
El apartamento era enorme, calculo unos 60 m2, entre habitaciones, salon, cocina americana y terraza, justo lo que queriamos, así que comenzamos con buen pie las vacaciones.

Nos instalamos rapidamente y nos fuimos los cuatro a la piscina. 
La piscina no es muy grande y está dividida en tres zonas, dos para adultos y una para niños pequeños, unidas por un caminito.
Para nosotros lo justo, no necesitabamos más.
En la terraza también hay un bar "Tropical" y una zona de mesas con sombrillas. En este bar hacen hamburguesas, pizzas, perritos y patatas fritas. A las niñas les encantaba comer en la piscina, así que muchos días no bajabamos al comedor, comiamos directamente en la terraza de la piscina.
Durante el día no se dispone de ningún otro bar abierto, así que todas las bebidas se dan en vasos de plástico. Si tienes TI no tienes problema, ya que repites consumición por el mismo precio, pero si escoges otro régimen tienes que pagarlo y la gente se quejaba de lo pequeños que eran los vasos en relación con el dinero que costaban las consumiciones.Por la tarde dan bocadillos y yogures para las meriendas y durante todo el día tienes también unos vasitos de helado que comian las niñas y nosotros echabamos en el café.
En el solarium de la piscina también hay hamacas y alguna (pocas) sombrillas, hay que acordarse de llevar toalla o comprar una allí, ya que no te las dejan como en otros hoteles de más categoria.Tienes una sala de juegos, donde puedes jugar al billar, al ping-pong, al jockey y a la consola.


Aitana descubrió que le gusta el tema de las raquetas, y todos los dias nos tenía allí un rato.
El restaurante buffet "Timanfaya" del hotel es de un tamaño medio. Nunca tuvimos problema para encontrar mesa, pero es cierto que la ocupación del hotel no era al 100%.
Los desayunos son aproximadamente como los de todos los hoteles, desayuno continental, tostadas, bolleria industrial, yogurt, café de máquina, etc.
La comida y la cena, según mi opinión, no es muy variada basandose en cuatro o cinco alimentos principalmente, patatas (cocidas o fritas), arroz (blanco, paella...), pasta (con tres salsas) y pescado o carne casi siempre en salsa. A veces tenian potaje, y siempre sop
a y ensaladas.La cocina en vivo creo que es solamente por la noche, la verdad es que no lo recuerdo, y se limita a una sola cosa por día, por ejemplo, sardinas, cerdo, higado, pollo, etc a la plancha.
Los postres son sencillos, casi siempre caseros y bastante variados.
Nosotros como ibamos con un bebé, diariamente nos hacian un puré para la comida y otro de fruta para la cena. La verdad es que siempre fueron muy amables y nunca nos pusieron ninguna pega.
El Rodeo Bar Salón, es donde se hacen las actuaciones por la noche. Por el día no lo abren, excepto para hacer los recibimientos de las operadoras a los grupos.
El equipo de animación son un par de chavales extranjeros que no tienen mucha imaginación debido a los pocos recursos con los que cuentan, pero que todos los dias se esforzaban por hacer cositas para entretener a los huespedes.La animación infantil brilla por su ausencia, supongo que era que no había muchos niños, y pocas veces hacian cosas para los que habia.
Todos los días hay una "minidisco" que dura media hora escasa, que consiste basicamente en bailar cuatro canciones y si da tiempo realizan un juego que tiene un premio de una gorra.
A continuación hay un bingo diario y sobre las diez de la noche un espectaculo que dura aproximadamente una hora, más o menos hasta que finaliza el TI.
Las actuaciones del hotel fueron bastante buenas, nosotros vimos un espectaculo argentino que nos gustó mucho, unos reptiles y unos sudafricanos malabaristas.

El apartahotel la verdad es que está genial, pero la gestión del mismo es bastante deficiente, y es una pena ya que es un buen sitio y mejorandolo un poco sería fantastico.
Debería tener más personal, sobre todo de limpieza, ya que el que tienen es un poco escaso y sobre todo las zonas comunes se ven un poco abandonadas, y la verdad es que no da muy buena imagen.
También los camareros son escasos, pero como uno está de vacaciones aunque haya que esperar un poco no te molesta mucho, que para correr ya tenemos el resto del año.
La relación calidad precio está bien, y nosotros nos fuimos bastante contentos de Lanzarote.
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