Hace tiempo leí un articulo de Carmen Posadas, en el que hacía referencia a una frase que había leído y que decía algo así como "No le pidas a un amigo más de lo que te puede dar". Esta frase me llegó al corazón, ya que creo que es una verdad como un templo.
Buscando esta frase en internet, gracias al maravilloso recopilatorio de fábulas del blog de "leodegundia" (leodegundia.blogspot.com), leí la fábula de "La cresta y la piel" cuya moraleja es precisamente de donde viene esta frase.
LA CRESTA Y LA PIEL
Un lagarto y una gallina pintada que eran amigos, vivían en un poblado donde sus habitantes se turnaban a la hora de ocupar el trono. Cuando le llegó el turno al lagarto, hizo todo cuanto estuvo en sus manos para que la investidura fuese lo más espléndida posible, con tambores, lujosas prendas, un trono y abundante cerveza para refrescar a los asistentes.
Lo único que le faltaba de hecho era un tocado adecuado e hizo saber a su amiga, la gallina pintada, que le buscase unas plumas despampanantes. La gallina así lo hizo y le llevó plumas de todas las formas y todos los tamaños, pero ninguna le gustó; en el fondo, había decidido que lo único que podría contentarle era la espléndida cresta de la propia gallina pintada. Al final, ésta tuvo que ceder a regañadientes y dejar que le cortasen la cresta, de ahí que ninguna gallina pintada la lleve desde entonces.
El tiempo pasó y cuando el reinado del lagarto concluyó, llegó el turno de la gallina pintada. Esta no quiso ser menos y organizó una ceremonia por todo lo alto, con tambores, bebida y objetos de lujo. Pero una vez más faltaba algo, en este caso un trono de piel, y la gallina exigió que se forrase con la piel del lagarto. El resto del pueblo estuvo de acuerdo, por lo que al final el lagarto no tuvo más remedio que dejar que lo despellejaran a costa de su propia vida. La fábula acaba con el siguiente dicho: “No pidas a un amigo algo que no pueda darte”.
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